Congelar la comida es un recurso cada vez más necesario en nuestro mundo, un mundo en el que tenemos cada vez menos tiempo. Además, nos ayuda a poder planificar mejor nuestra semana y a no tirar más comida de la cuenta.

Aunque comer alimentos congelados, como hablamos en este post, es igualmente saludable, tenemos que tener en cuenta ciertas precauciones si queremos hacerlo de forma adecuada y con salud.

1. Lo primero: ¿Qué alimentos se pueden congelar?

Tienes que congelar alimentos de buena calidad. El hecho de que consumas alimentos congelados no significa que estos tengan que ser de segunda categoría, todo lo contrario, mientras mejores y más frescos sean los alimentos que congeles, mejor conservarán sus nutrientes después de la congelación.

  • Alimentos crudos: Puedes, en principio, congelar cualquier alimento que esté crudo. Si vas a congelar verduras, es mejor que las escaldes, y si vas a congelar fruta puedes cocerla primero. Esto disminuirá la capacidad de que se generen cristales dentro del alimento.
  • Alimentos cocinados: Puedes congelar cualquier alimento cocinado, pero tienes que tener la precaución de dejarlo enfriar primero. Esto es porque cuanto más rápido se congele el alimento, mejor conservará sus capacidades y los cristales que genera la congelación serán más pequeños. Si los cristales son grandes, añadimos mayor cantidad de agua al alimento cuando este se descongela.
  • Es mejor no congelar… ciertas frutas y verduras, sobre todo las que tienen mayor cantidad de agua, porque perderán su textura y se agrietarán cuando el agua se convierta en hielo. Los postres y los pasteles también se agrietan y estropean al ser congelados, y pierden por completo su textura y aroma. Los huevos tampoco deben de ser congelados, porque su cáscara se rompe y puede dejarnos el congelador “fino”. Tampoco has de congelar mayonesa, porque te podemos asegurar que no va a mantener su cremosa textura, y tampoco latas, porque suelen contener líquido que cuando se congela, estalla.

 

2. ¿Cómo y en qué tipo de recipientes tenemos que congelar la comida?

Una de las cosas que tienes que tener en cuenta, es que el buen uso de recipientes aumentará las posibilidades de que el alimento conserve su textura y sabor. Por ello, tienes que apostar por invertir en recipientes de calidad y además realizar ciertas acciones que faciliten el orden y los buenos procedimientos.

  • Recipientes de plástico, vidrio y aluminio: Son probablemente los mejores, porque tienen mayor hermetismo frente al frío. Por ello es muy importante que uses aquellos que cierren perfectamente su tapa. También son aconsejables los de aluminio, recuerda no meterlos después en el microondas. Los de vidrio conservan bien los alimentos, pero pueden llegar a estallar ante temperaturas muy bajas porque el frío hace más grandes los alimentos. Son los más aconsejables por el hermetismo y la flexibilidad que presentan ante el frío extremo.  También puedes usar bolsas de plástico y papel de aluminio, pero recuerda que tiene que estar muy bien cerrado.
  • Apunta la fecha, el tipo de alimento y el número de raciones: Si no quieres acabar con un congelador en el que no tienes espacio y que además no sabes lo que tienes, lo mejor es que apuntes lo que tienes dentro y para cuántas personas es, de forma que puedas sacarlo por el número de raciones apropiado y no rompas la cadena del frío.

3. Cómo descongelar la comida.

Cuando congelamos la comida tenemos que tratar de que se haga de la forma más rápida posible (por eso no podemos meter alimentos calientes dentro del congelador); sin embargo, cuando la descongelamos tenemos que hacer completamente lo opuesto. Cuanto más lenta sea la descongelación, más se conservarán los nutrientes y capacidades del alimento.

Lo mejor es que una vez saques el alimento del congelador, lo metas en la nevera para que se descongele poco a poco, y trates de evitar la función “descongelante” del microondas, que suele dejar la comida en un estado bastante deteriorado.

Sin embargo, tienes que tener en cuenta que una vez se descongele el alimento, los patógenos y bacterias que contiene también se van a reactivar, por ello tampoco puedes dejarlo demasiado tiempo sin cocinar o utilizar.

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