Las técnicas de depilación han evolucionado a lo largo de los años de manera constante, pero fue en 1996 cuando la FDA (Food and Drug Administration) aprobó las técnicas de eliminación de pelo por acción de la luz. Esto es lo que hoy se conoce como Fotodepilación, es decir eliminación del folículo piloso de forma permanente, utilizando un sistema de luz.

Los procedimientos de Fotodepilación causan una destrucción fototérmica basada en el principio de la “fototermolisis selectiva” (lesión térmica selectiva de una estructura diana pigmentada o cromóforo). La melanina (pigmento que da color  a la piel y al pelo) es el cromóforo natural de los folículos pilosos.

Emplean este mecanismo los láseres de rubí, de alejandrita, de diodo y Nd:YAG, así como las fuentes de luz no láser pulsada intensa.

A nivel popular se ha generalizado el uso de la palabra Fotodepilación para referirse a estas fuentes de luz pulsada intensa (IPL), distinguiéndola así del resto de los láseres.  Como vemos, esta distinción es errónea puesto que básicamente Fotodepilación hace referencia a cualquier técnica de depilación que utilice una fuente de luz, láser o no láser.

Con cualquiera de estos láseres se puede conseguir una depilación efectiva a largo plazo, es decir, una “reducción permanente de pelo”. Por reducción permanente se entiende la disminución significativa en el número de pelos terminales tras el tratamiento, siendo este efecto estable durante un periodo de tiempo más largo que el ciclo completo de crecimiento de los folículos.

Los láseres de Nd:YAG aunque son capaces de inducir un retraso del crecimiento del pelo son ineficaces para una depilación a largo plazo, si bien el de pulso largo tiene su papel en los fototipos de piel muy oscuros y en el tratamiento de la foliculitis de la barba.

El láser de diodo  de potencia alta -2.900W- (LightSheer)  consigue la eliminación pilosa permanente  en un porcentaje muy alto de pacientes incluso de fototipos oscuros, debido a que opera a 800 nanómetros, con amplitudes de pulso entre 5 y 400 mseg, flujos entre 10 y 60 J/cm2 y un dispositivo de refrigeración por contacto. Su longitud de onda más larga, el mecanismo refrigerante y las anchuras de pulso mayores ofrecen mayor seguridad que los sistemas de rubí o alejandrita, y lo convierten posiblemente en el sistema más seguro y potente de depilación.

Las fuentes de luz, no láser, pulsada, intensa emiten luz incoherente a múltiples longitudes de onda. Mediante filtros limitadores se eliminan las longitudes de onda cortas con poca capacidad de penetración, quedando solo  longitudes entre 590 y 1200nm. Poseen además una amplia opción de duraciones de pulso que además pueden ser únicos o múltiples, todo lo cual abre un abanico de posibilidades en la depilación de diferentes fototipos de piel. El porcentaje de repuestas a largo plazo es menor que con los sistemas de diodo, y los intervalos entre sesiones deben ser más cortos, es decir, habitualmente se requiere un mayor número de sesiones.

 En Adelgar somos expertos en estas dos técnicas de depilación. Infórmese sin compromiso.

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