Aceite de Palma

El aceite de palma, tan en boca de todos últimamente, procede de la palmera ‘Elaeis guineensis’. Muy cultivado en África y el sureste asiático, especialmente en Indonesia y Malasia, está compuesto en un gran parte por ácidos grasos saturados, en menor medida por ácidos grasos monoinsaturado, y en una proporción más baja por ácidos grasos poliinsaturados.

Este aceite es el más utilizado del mundo (por delante del de soja o el de colza) habiéndose incluso cuadruplicado su producción en los últimos 20 años.

Se usa como materia prima de la mayoría de productos de la industria alimenticia y cosmética, pero al ser tan rico en grasas saturadas, no es una de las mejores opciones para nuestra dieta diaria.

Hoy en día, podemos encontrarlo en casi todos los productos que utilizamos y consumimos de manera habitual, estando presente en cremas y coberturas, productos para untar, snacks, pastelería y bollería industrial, precocinados, chips y aperitivos, salsas, productos de limpieza, cosméticos y velas.

Su uso está permitido internacionalmente, pero la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda limitar su uso ya que contiene cerca de un 50% de ácidos grasos saturados, no muy saludable al subir los niveles del colesterol malo y bajar los del bueno.

Además, también ha trascendido a la opinión pública que durante su proceso de refinado es sometido a temperaturas de hasta 200 grados, lo que libera sustancias cancerígenas, que podrían aumentar las posibilidades de contraerlo con un consumo prolongado en el tiempo.

Por otro lado, también debemos tener en cuenta el impacto que está teniendo su uso masivo en el medio ambiente. En el sureste asiático, de donde procede su producción en mayor medida, millones de hectáreas de bosque son arrasadas para su cultivo, tienen lugar abusos contra los derechos humanos y mueren gran número de ejemplares de distintas especies animales (los orangutanes se encuentran en peligro de extinción debido a esta situación).

Con el fin de evitar sus efectos negativos, es recomendable seguir algunos de estos consejos:

  • Para evitar el exceso de grasas saturadas que el aceite de palma lleva consigo, debemos limitar todo lo posible el consumo de alimentados precocinados o la bollería industrial.
  • Leer siempre las etiquetas de los alimentos que vayamos a comprar. En algunos productos, podemos sustituirlo por otras grasas más saludables.
  • Siempre que sea posible, es conveniente que nos preparemos la comida en casa con otros aceites más beneficiosos, como de girasol u oliva.
  • Busca la etiqueta de certificación de RSPO (Mesa Redonda para el Aceite de Palma Sostenible). Esto significa que se han realizado gracias a una producción más sostenible.

El Equipo Adelgar