shutterstock_472256644

 El hígado es el encargado de nada menos que cerca de 500 funciones orgánicas. Juega un papel muy importante en la digestión, en el metabolismo de las grasas y de los azúcares, los cuales acumula en forma de glucógeno para provisionar de energía a nuestros músculos y el exceso lo almacenará en forma de grasa. También tiene un papel muy importante en nuestro sistema inmunitario. Es el encargado de procesar prácticamente todo lo que comemos, el aire que respiramos y lo que absorbemos a través de la piel. Alrededor del 90% de los nutrientes del organismo pasan por el hígado. También actúa como filtro para eliminar las sustancias nocivas de la sangre. Cuando el bebé se está gestando, los hematíes se producen en el hígado.

Con todo lo que nuestro hígado hace por nosotros bien se merece nuestro cariño y nuestros buenos hábitos. No podemos verlo pero si nos paramos un rato, seguro que sí podemos sentirlo y escucharlo y saber lo que es bueno para él. Si le cuidamos correctamente, también podemos ahorrarnos mucho dinero en tratamientos cosméticos, ya que se vería reflejado en el estado de nuestra piel, tendones, ligamentos……incluso en nuestro humor.

Cuidemos nuestro hígado:

 Anualmente, cada 28 de julio, tiene lugar el Día Mundial contra la Hepatitis cuyo objetivo es reforzar los apoyos, tanto nacionales como internacionales, de la lucha contra esta enfermedad y de informar a todas las personas de  su causa para poder prevenirla.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) fue la primera en promover la consecución del objetivo, que es la eliminación de la hepatitis para el año 2030, promoviendo esta edición de 2017, el tema: “Eliminar la hepatitis”.

En la mayoría de los casos el paciente desconoce que tiene esta enfermedad hasta que ya se ve afectado el hígado, por lo que la prevención es, como siempre, el mejor tratamiento. Pero si se tiene algún síntoma, duda o se piensa que se puede ser población de riesgo no se debe dejar pasar el tiempo, ya que correrá en nuestra contra.

La hepatitis (A, B, C, D, y E) es un proceso inflamatorio del hígado causado por una infección o por la ingesta de sustancias tóxicas. Son un grupo de enfermedades infecciosas que afectan a millones de personas en todo el mundo, causando hepatopatías agudas y crónicas, incluso la muerte (sobre todo las B y C):

             –Hepatitis A: Principalmente se transmite cuando se consumen alimentos que están infectados, por las heces de una persona infectada o por el contacto directo con la misma. Este tipo A no causa enfermedad crónica del hígado, y se puede prevenir con una buena higiene y dieta adecuada. Existe vacuna.

            -Hepatitis B: Se transmite mediante el contacto con fluidos corporales o sangre de una persona infectada, incluso de la madre al hijo en el momento del parto. Puede causar infecciones leves, agudas o crónicas.  Existe vacuna.

            -Hepatitis C: Se transmite a través del contacto directo con la sangre de una personan infectada. Es muy común en países de Asia y África debido a  procedimientos médicos poco seguros. Además está relacionada con la administración de drogas por vía venosa. También puede producir infecciones agudas o crónicas. Los medicamentos antivirales son el método empleado ya que no existe vacuna.  Esta hepatitis puede degenerar en cáncer de hígado o cirrosis.

            -Hepatitis D: Se transmite mediante el contacto con la sangre infectada como en los casos anteriores, pero solo las personas con hepatitis B, pueden sufrir esta infección. Existe vacuna contra la hepatitis B.

            -Hepatitis E: Su transmisión es a través del agua potable contaminada. Se resuelve en el periodo de 4 a 6 semanas, por lo tanto no existe tratamiento específico. Sin embargo, las mujeres embarazadas que padezcan hepatitis E, tienen mayor riesgo de mortalidad.

La mayor parte de la población de Asia es la que más riesgo tiene  a contraer este tipo de infección, por lo que se debe prevenir con una mayor higiene y una mayor seguridad alimentaria.

-Alimentación y Hepatitis:

Toda persona debe poder tener acceso a una alimentación variada y equilibrada y a una buena hidratación para el correcto funcionamiento del organismo.

El organismo necesita proteínas para la construcción de la masa muscular y muchas funciones del organismo, pero estas deben consumirse moderadamente, ya que contienen nitrógeno (en mayor medida las animales), el cual es convertido en amoniaco (tóxico) para el hígado.

Cuando el hígado funciona correctamente, el amoniaco se elimina a través de la orina, pero si este órgano se ve afectado, la cantidad de amoniaco aumenta, provocando insuficiencia hepática, insuficiencia cardiaca, leucemia… incluso puede afectar al cerebro.

El objetivo de este artículo es concienciar a la población de los grandes riesgos de esta enfermedad.  Prevenir, como con el resto de enfermedades, es la mejor solución; en el caso de la hepatitis debemos de ser muy conscientes de todas las sustancias químicas que consumimos, así como de la forma en la que nos alimentamos; y en los nuevos casos de pacientes con hepatitis intentar mejorar sus hábitos alimentarios y su estado de salud y calidad de vida.

El Equipo Adelgar