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Como cada 15 de Noviembre se celebra el a Mundial sin Alcohol, este día fue establecido por la (OMS) Organización Mundial de la Salud con el fin de responsabilizar a la población, sobre todo a los más jóvenes, de las graves consecuencias que conlleva el consumo habitual de alcohol, gracias a diversas iniciativas que se organizan al respecto.

Su consumo excesivo lleva consigo graves trastornos y enfermedades, entre ellos grandes problemas con la alimentación.

El alcohol es uno de los peores enemigos de nuestra dieta habitual por su alto contenido calórico. Se ha convertido en una parte importante de nuestro día a día y de nuestra cultura, pero  su consumo tiene un efecto muy negativo si, por ejemplo, queremos perder peso. Algunas bebidas mezcladas pueden tener la misma cantidad de calorías que una comida, pero sin los nutrientes que ésta nos aporta. Por ello, si queremos mantener una buena dieta, debemos tener en cuenta la cantidad y el tipo de bebidas que elegimos: debemos recordar que en cualquier dieta saludable, el 70% tiene en cuenta la alimentación y el 30% las actividades que realizamos.

El consumo de alcohol incrementa nuestro consumo de calorías, haciendo que aumente nuestro peso, que nuestro hígado funcione más lento (menos de un 75%) y que no queme grasa de manera adecuada.

Desde el segundo trago, nuestro cuerpo pierde la habilidad para quemar la grasa que tiene almacenada, quemando en su lugar el alcohol, por lo que cada comida o bebida que tomemos desde ese momento, irá directa a nuestros brazos, piernas, glúteos y estómago. También se comienzan a ver afectadas las funciones cerebrales que impiden un mejor sueño, entre otras, primordial para la pérdida de peso.

Después de una copa, nuestro cuerpo ya no funciona igual ya que, con el fin de evitar el nivel de alcohol en sangre, comienza a quemar energía de más, haciendo que el calor o la sudoración excesiva sean algunos de los síntomas más habituales. Es en este momento cuando nuestro cuerpo pierde la capacidad para absorber nutrientes como proteínas, vitaminas o minerales, llevándolo  incluso a la deshidratación. Si haces deporte sentirás más fatiga y menos beneficios puesto que el cuerpo no podrá absorber correctamente los minerales adecuados.

En definitiva: cuanto más alcohol se consume, más tiempo tarda en procesarlo nuestro cuerpo, haciendo que la falta de energía y la fatiga se conviertan en nuestros nuevos compañeros, empeorando nuestra salud y retrasando nuestro proceso de pérdida de peso.

El equipo Adelgar