Con la llegada del verano y el buen tiempo nos vemos más aquellas partes de nuestro cuerpo que menos gustan y que año tras año nos “invitan” a “ponernos a plan”.

La sensación de “llevar toda la vida a dieta” es algo que persigue a muchas personas que han repetido año tras año dietas nocivas para su salud, y de dudosos resultados.

Si bien es cierto que no debemos ingerir más calorías de las que seamos capaces que quemar con nuestra actividad diaria y que el ejercicio físico, practicado de manera regular, nos ayuda a quemar calorías y a mantener un buen estado general; también lo es que nuestro pensamiento, nuestras hormonas y nuestra genética, tienen mucho que decir en el asunto.

Hay momentos puntuales a lo largo de nuestra vida. Celebraciones y fechas importantes en las que queremos vernos especialmente bien, con un peso y un aspecto estético agradable a nuestra vista y parecer.

Estacionalmente, en primavera y verano, son las fechas en las que, también, al llevar menos ropa, deseamos alcanzar un peso “ideal”.

Entonces es cuando aparecen las prisas y se coge la primera dieta de la que nos hablan o que hemos leído o que le funcionó a alguien que nos habló de ella. Este es el primer paso para estar o creer estar, siempre, a dieta. Pero, hay otros factores muy importantes, como la creencia de que hay que suprimir ciertos alimentos porque engordan; o comer mucho de otros porque nos ayudan a adelgazar. Aparte de que nuestra alimentación debe ser variada para que sea sana; en esa creencia influye la genética de cada persona, por lo tanto puede que el efecto sea, totalmente, contrario al esperado. De ahí la importancia de las pruebas diagnósticas y la posterior interpretación y seguimiento de los profesionales de la nutrición y de la salud.

Otro dato a tener muy en cuenta son nuestras hormonas y como las tratamos con nuestro estilo de vida; alimentación, horas de sueño, etc… son factores muy importantes de los que depende la secreción de hormonas, como la grelina y la leptina, ambas encargadas de informar a nuestro cerebro de si tenemos hambre o si ya nos hemos saciado con los alimentos ingeridos. Nuestro cuerpo es una máquina perfecta y única por lo que no vale lo mismo para todos.

Y el maestro de toda la orquesta, nuestro pensamiento; como sentimos, como nos vemos, que creemos que nos va a funcionar, o no.

Tener en cuenta estas reglas de oro es fundamental para mantener toda nuestra vida un peso ideal y una figura envidiable; teniendo que recurrir, sólo, a tratamientos adecuados a cada edad y momento, y a los gustos estéticos de cada persona.

 

 

Victoria de la Puente Viedma

Experta en Nutrición de la Clínica Adelgar

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