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Durante el verano con las altas temperaturas se pueden deteriorar los alimentos si no se conservan en perfectas condiciones, y se pueden producir intoxicaciones alimentarias.

Las bacterias se encuentran en todas partes, suelo, agua, aire, etc. y entre los 32-43 ºC se multiplican muy rápido. Además en esta época salimos más a menudo al aire libre a comer, donde las condiciones de conservación de los productos no son las mejores.

Las intoxicaciones más frecuentes son la salmonelosis y la gastroenteritis. Se suelen producir por la ingestión de mayonesa mal refrigerada, mariscos y pescados mal cocinados o refrigerados, vegetales mal lavados, agua contaminada; helados artesanales, nata o crema mal refrigerada, embutidos mal conservados, etc.

La gastroenteritis se produce por una infección de origen vírico o bacteriano, que se puede contraer por contacto entre las personas infectadas, a través del agua o de los alimentos mal lavados o en mal estado.

La salmonelosis está causada por la Salmonella, una bacteria que se encuentra de manera natural en el intestino de los seres vivos. Se contrae por alimentos en mal estado, mal conservados y poco cocinados.

Los síntomas de las intoxicaciones alimentarias suelen aparecer de 1 a 3 días después de contraer la infección. Los síntomas son dolor abdominal, diarrea y náuseas o vómitos. En el caso de una salmonelosis, además de los citados anteriormente también se produce fiebre y dolor de cabeza; incluso se puede producir una septicemia o infección en la sangre, por lo que se debe acudir al médico.

En el tratamiento se recomienda no comer nada el primer día pero sí tomar suero. Los días siguientes se aconseja una dieta a base de arroz, pollo cocido, jamón york, manzana, yogur natural y mucho líquido (aquarius, limonada alcalina o suero fisiológico).

Para evitar las intoxicaciones alimentarias se debe tener en cuenta:

  • Los alimentos como la carne, las aves, pescados o mariscos deben ser frescos y conservarlos perfectamente en refrigeración; al igual que deben ser bien cocinados para evitar bacterias.
  • Los huevos y derivados, lácteos y salsas preparadas deben estar siempre dentro de su fecha de caducidad y bien refrigerados.
  • Lavar bien frutas y verduras, con una gota de lejía o con algún producto específico.
  • Una vez que se ha descongelado un alimento, consumirlo ese día y no volver a congelar. También es importante evitar tener los alimentos más de dos horas fuera de refrigeración.
  • Lavarse bien las manos con agua y jabón antes de manipular los alimentos, y emplear utensilios limpios.

 

Noemí Rodríguez Palacios

Dietista de Adelgar

Diplomada en Nutrición Humana y Dietética