La langosta es un marisco que pertenece al grupo de los crustáceos artrópodos. Su cuerpo está envuelto por una cáscara de sales calcáreas muy resistente. Posee un alto valor nutricional y un excelente sabor, por lo que resulta exquisita sin necesidad de cocinados muy elaborados. Cocida o a la plancha esta estupenda.
PROPIEDADES NUTRICIONALES
Entre su composición destacan minerales como el yodo, imprescindible para un correcto funcionamiento del tiroides, selenio (mineral antioxidante protector de las células), fluor, fósforo y calcio.
Respecto a sus vitaminas es rica en las del grupo B, esenciales para un buen funcionamiento del sistema nervioso.
Su contenido en proteínas se asemeja al de la carne o el pescado con un alto valor biológico.
La langosta aporta muy poca grasa, siendo esta omega 3, beneficiosa en la prevención de enfermedades cardiovasculares.
Al igual que otros crustáceos su contenido en colesterol es moderado, aunque menor que el de la carne grasa o el huevo.
Otra de las virtudes destacables de la langosta es su riqueza en arginina, un aminoácido que forma parte de las proteínas. Tiene la capacidad de transformarse en oxido nítrico, un compuesto que producen los vasos sanguíneos con efecto vasodilatador y antiagregante, por lo que resulta cardioprotector siendo un buen aliado para las arterias.
CUIDADO!!
Las personas con hipertensión arterial y acido úrico deben restringir su consumo por su riqueza en purinas y sodio.

Ahora que llegan las Navidades podemos aprovechar para disfrutar de su consumo, ya que también es cierto que no es un alimento asequible para todos los días.

Isabel Maria Padilla Pardo
Auxiliar en Dietética y Nutrición