La leche animal y sus derivados se encuentran actualmente entre los alimentos de mayor consumo en el mundo alabados por sus propiedades nutritivas, lo ricos que son y lo necesarios para tener una buena salud, pero hoy en día hay un gran debate sobre si la leche animal es beneficiosa o no para el consumo humano, nos encontramos a expertos que recomiendan que no es necesario incluirla en nuestra dieta.

Todos ellos coinciden en la importancia de la leche materna en el bebe pero una vez que dejamos de ser lactantes ¿es necesario seguir tomando en nuestra dieta leche?

El ser humanos el único en la naturaleza que ingiere leche procedente de otro animal pasado el periodo de lactancia, a pesar de que la leche que produce cada mamífero es especifica para su especie.

Se compone principalmente de agua, grasas (ácidos grasos saturados y colesterol), proteínas (caseína, lactoalbúminas y lactoglobulinas) hidratos de carbono (lactosa), vitaminas (A, D y B) y minerales (fósforo, calcio, zinc y magnesio), luego dependiendo del tratamiento que haya sufrido (leche desnatada, semidesnatada…) las proporciones varían de una a otra.

Cada vez hay mas estudios que cuestionan si la leche es tan necesaria para el ser humano y tan saludable como hasta ahora hemos creído.

Una de las razones por la que los nutricionistas, sobretodo los occidentales, recomiendan tomar leche es por su riqueza en calcio, fundamental para la salud, sobre todo para los huesos. ¿Pero realmente es cierto? EEUU es el mayor consumidor de productos lácteos y sin embargo es donde mas incidencias de osteoporosis hay entre su población.

Porque una cosa es la cantidad de calcio presente en la leche y otra muy distinta su biodisponobilidad, ya que una vez en el tubo digestivo la inmensa mayoría es precipitado en forma de fosfato de calcio y expulsado a través de las heces, solo una pequeña parte es absorbida.

Además otros estudios realizados con personas que tomaban leche o productos lácteos diariamente con otras que no tomaban productos lácteos han demostrado, que las que  tomaban lácteos tenían mas problemas de osteoporosis ya que tomar grandes cantidades de leche implica un exceso de proteínas lácteas y estas producen un exceso de acidez que el organismo intenta compensar mediante la liberación de minerales alcalinos.

En resumen podemos obtener grandes cantidades de calcio sin recurrir a la leche tomando vegetales, hortalizas, legumbres secas, frutos secos y frescos, carnes crudas, verduras…

Si hablamos de la caseína de la leche una de sus proteínas principales sabemos que solo se digiere parcialmente lo que provoca que esta sustancia viscosa en algunas personas se adhiere a los folículos linfáticos del intestino impidiendo la absorción de otros nutrientes. En cuanto a las grasas de la leche de vaca contiene un 70% de ácidos grasos saturados y un 30% de poliinsaturados. Además su contenido en colesterol también es bastante elevado. Conviene saber también que la leche contiene aproximadamente 59 tipos diferentes de hormonas, siendo la más importante la hormona de crecimiento, niveles elevados de esta hormona, unidos a otros tóxicos se considera hoy causa de aparición de algunas enfermedades degenerativas.

Podríamos seguir hablando de numerosos estudios que han demostrado que el consumo elevado de leche tiene una relación más o menos directa con diversas enfermedades como: anemia ferropenica, asma, artritis reumatoide y osteoartritis, colon irritable, colitis ulcerosas, enfermedad de Crohn, enfermedades coronarias, esclerosis múltiple, intolerancia a la lactosa, canceres…

En definitiva eliminar de la alimentación la leche animal no provoca una carencia nutricional, ya que podemos obtener esos nutrientes a través de otros alimentos (verduras, legumbres, frutas…) y así evitaremos otras  enfermedades o por lo menos si seguimos tomando lácteos que sea de forma moderada, no grandes excesos.