• Mantener una dieta variada y equilibrada comiendo de todo, para evitar carencias nutricionales.
  • Realizar varias comidas al día para evitar los picoteos y aportar la energía necesaria para todo el día.
  • Es muy importante no saltarse el desayuno ya que los estudios indican mayor índice de obesidad infantil en niños que no realizan un desayuno correcto o prescinden del mismo.
  •  Controlar el exceso de grasas, azúcares y sal.
  • Moderar el consumo de los dulces, refrescos, snacks y comida rápida.
  • Los cereales como la pasta, el arroz, el pan, etc., las legumbres y patatas deben ser la base de la alimentación.
  • Se deben consumir proteínas tanto de origen animal como de origen vegetal.
  • El consumo entre frutas, verduras y hortalizas debe ser de 5 raciones al día, para obtener un adecuado aporte de vitaminas, minerales y fibra.
  • El consumo de agua debe ser adecuado para mantener un buen estado de hidratación.
  • El niño debe acostumbrarse a realizar actividades físicas y reducir el ocio sedentario como ver la televisión o los videojuegos.
  • Los padres juegan un papel muy importante en la formación de los hábitos higiénico-dietéticos del niño, por lo que deben estimularlos en valorar los alimentos e involucrarlos en las actividades relacionadas con la alimentación como hacer la compra, ayudar a preparar los platos, etc
  • La  educación nutricional que ejerza la familia durante la infancia ayudará a prevenir los trastornos del comportamiento alimentario.
  • La alimentación por tanto debe ser la adecuada para proporcionar al niño o adolescente un correcto crecimiento y desarrollo, y adecuado aporte de energía para realizar las funciones diarias.