Esta nueva enfermedad consiste en una obsesión (perjudicial) por la comida sana, que puede llevar a un exceso de control por consumir aquello que consideran correcto. Rechazan las carnes, las grasas, la comida tratada y los alimentos cultivados con productos artificiales. Esto conlleva a que las personas que padecen este trastorno, presenten graves déficit nutricionales y se aíslen de la sociedad, ya que el  problema va más allá  y se preocupan incluso por la forma de preparar la comida y en los recipientes en que se elabora, que han de ser de madera o cerámica. Todo tiene que estar perfectamente controlado, y en caso de que no lo consigan, aparece la frustración y el sentimiento de culpa, llegando a auto castigarse sin comer o imponiéndose reglas dietéticas.
Su dieta es cada vez más estricta y aumentan las posibilidades de que sufran desnutrición, anemia, falta de vitaminas o un alto riesgo de infecciones, ya que no sustituyen los alimentos que rechazan por otros que les aporten los mismos complementos nutricionales.
Pueden aparecer dolencias mas graves como la hipotensión, intolerancias o alergias a algunos alimentos, osteoporosis por falta de calcio, retirada de la menstruación; y en casos más avanzados: problemas renales, depresión, ansiedad, hipocondría, dolores musculares y fatiga crónica. En la mayoría de los casos, estos trastornos tienen que ser tratados por especialistas.
La ortorexia en una enfermedad que suele manifestarse con mayor frecuencia en personas muy exigentes consigo mismas y con comportamientos obsesivo-compulsivos. Además, son un grupo de alto riesgo a padecerla, los deportistas como atletas y culturistas.
Por el momento no existen fármacos para esta novedosa dolencia, pero se puede ayudar al paciente con unas pautas psicológicas y dietéticas. Nutricionalmente, se deben ir aportando progresivamente alimentos básicos, dependiendo siempre de la tolerancia y la evolución del paciente hasta lograr una dieta completa y equilibrada y así alcanzar un peso normal, dependiendo de la edad, sexo y talla y que garantice el buen funcionamiento del organismo.