La soja, ese alimento omnipresente en las dietas vegetarianas o en muchos de los alimentos procesados. Si bien es un alimento al que los nutricionistas le hemos dedicado especial atención, a día de hoy siguen apareciendo nuevos datos que justifican una reflexión más. Pues ni es tan buena como se dice ni es perjudicial como algunos apuntan.

Es cierto que la Soja es una proteína vegetal completa (Contiene los nueve aminoácidos esenciales para el organismo) Razón principal por la que veganos y vegetarianos recurren a ella asiduamente. Además de ser una fuente de vitaminas y minerales ( B1, B2, B6 y K, calcio, hierro, manganesio, selenio, cobre, magnesio y fósforo)

Pero lo cierto es que para aprovechar todas estas cualidades, debe consumirse en su estado natural. Es decir la haba o la vaina. El tofu o el miso, elaborados a partir de esta legumbre también es bastante beneficioso, dado que no contiene grasas, conservantes o azúcares añadidos. Pero los alimentos procesados (ya se sabe) no tienen el mismo valor nutricional, y es que además de los indeseados “añadidos” solo contienen proteínas aisladas de soja.

Beneficios de la soja:

Se ha demostrado a través de unas investigaciones, que la soja puede hacer bajar el nivel del colesterol y ayudar a paliar los efectos de la menopausia.

Respecto al colesterol,  se ha demostrado que puede reducir los niveles de triglicéridos y de colesterol de baja densidad (colesterol malo). Previene, así la aparición de enfermedades del corazón y del sistema circulatorio. Por supuesto, esta legumbre no es la panacea del colesterol, y si tenemos problemas al respecto lo mejor es ponerse en manos de un médico o nutricionista, pero sí es cierto que tiene efectos beneficioso sobre el organismo.

En lo que a la menopausia respecta, lo cierto es que un consumo moderado no tiene ese efecto. Hace aproximadamente una década que muchas mujeres sustituyeron  la leche de vaca por la de soja. En parte, porque se afirmaba que evitaba algunos síntomas de la menopausia. Ahora se sabe que sí, pero no siempre. Tiene que ver con un tipo de isoflavonas: “equol”, (El organismo produce de forma natural, pero no en todas las mujeres)

La mejor forma de comprobarlo es incluir soja en la dieta durante un mes o dos. Si hay mejora en los sofocos es que el cuerpo produce equol y la soja ayudará con los efectos secundarios. (Solo entre el 25-50% de las mujeres occidentales la produce naturalmente)

Perjuicios de la soja:

El consumo de Soja parece reducir la efectividad de los medicamentos utilizados para tratar el hipotiroidismo; está demostrado que interfiere con la absorción de los medicamentos que combaten ladolencia. No hay por qué prescindir de ella por completo, pero sí consumirla de forma moderada.

Otra de las polémicas recurrentes asociadas a este alimento es si es buena o mala para el corazón. De entrada, sustituir alimentos de procedencia animal por vegetales como la soja disminuye la toma de grasas saturadas mientras eleva la de fibra, y ambas cosas son positivas.

Algunos estudios han encontrado que la leche de soja puede tener efectos perjudiciales para los bebés a medida que se desarrollan, por lo que no es recomendable utilizarla como sustituto de la leche materna.

Durante mucho tiempo erróneamente se atribuían los méritos de la salud y longevidad orientales a la soja. La verdad es que los hábitos de vida y la genética tienen mucho que decir al respecto. Por suerte existen muchos estudios sobre el tema que permiten arrojar algo de luz en este sentido.

En definitiva, la soja reduce los triglicéridos y el colesterol malo. Por el contrario aumenta el colesterol bueno, que contribuye a “limpiar” las arterias. Si bien es cierto que hay consumirla de forma moderada. Un par de raciones semanales (No procesadas) puede ser una muy buena cantidad para incluir en una dieta equilibrada.