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Siempre que queramos comenzar una dieta debemos buscar consejo y seguimiento de un especialista, ya que es peligroso reducir la cantidad de comida o las calorías sin saber cómo. Para lograr una dieta saludable tan importante es tener en buen estado el cuerpo como la mente.

 

1.- Conoce tu cuerpo y visualiza el resultado deseado

Las dietas más saludables y efectivas son aquellas que reducen grasas e hidratos de carbono, pero lo principal es que se adapten a tus necesidades. A veces, cuando estamos a régimen, nos sentimos más cansados de lo habitual. Esto puede ser porque no estemos ingiriendo las calorías suficientes o estén mal distribuidas a lo largo del día. Hay que escuchar al cuerpo, respetar los descansos y nutrirlo cuando lo necesite.

No es grave tener sobrepeso siempre que no sientas que estás fuera de control. Depender de la comida o premiarte con ella no soluciona los problemas. Tampoco hay que recurrir a planes de adelgazamiento como solución a un descontento con tu cuerpo, ni culpar a la “falta de voluntad” de que engordes, porque se puede convertir en una obsesión.

 

2.- Reeduca tu alimentación.

Lo primero de todo es comer bien sin pasar hambre. Hay que recordar que no engordamos por comer mucho sino por comer mal. También reconocer cuándo comemos sin hambre, sólo por aburrimiento o por no desentonar.

Permítete caprichos sanos, muchas veces sólo es cuestión de la forma y no el fondo. Si tienes frío puedes tomarte una sopa de verduras en vez de una ensalada, una fruta si te apetece dulce o algo refrescante como una limonada cuando hace calor.

Es importante tomarte tu tiempo para comer, como si fuera un ritual: Sentarte a una mesa con todo lo necesario, no tener prisa ni estrés, disfrutar de cada bocado, masticar muchas veces, sin distracciones, para oir a tu cuerpo cuando te diga que ya está saciado.

 

  1. Evita o reduce el uso de medicamentos para adelgazar.

Determinados medicamentos contienen hormonas que pueden originarnos un desequilibrio y afectarnos gravemente a la salud. Otros permiten resultados rápidos pero no mencionan el efecto rebote que causan cuando se dejan de consumir.

Los laxantes tienen un efecto engañoso, ya que hacen que perdamos agua, no grasa, lo que puede acabar siendo muy perjudicial cuando se consumen de forma habitual. Además al dejar de tomarlos hacen que nuestro cuerpo acumule más líquido que el que tenía al principio. Y perder líquidos también significa perder sales minerales, esenciales equilibrio de nuestro organismo. Finalmente el uso habitual de laxantes puede hacer que nuestro aparato digestivo se acostumbre y luego no sepa funcionar con normalidad cuando se retira el medicamento.

 

  1. Aprende a aceptar tu ritmo de adelgazamiento.

Hay muchas razones por las que la pérdida de peso puede ir más lento de lo deseado. Puede ser que no hayas entendido bien las pautas que te marca el dietista o no hayas sido del todo sincero con tus hábitos. Si has enlazado muchos periodos de régimen tu cuerpo puede haberse acostumbrado a funcionar con las calorías mínimas.

En todo caso no te rindas, no tires la toalla y respira hondo. Puede ser que no hayas perdido peso, pero sí volumen. También puede ser que lleves una vida más sedentaria de lo que quieras admitir y debas aumentar el ejercicio físico. Sé constante y ten paciencia, al final llegarán los resultados deseados.

 

  1. Saltarse la dieta con cabeza.

Si se acercan las vacaciones de verano, la navidad, eventos o cumpleaños es difícil seguir la dieta saludable y régimen a rajatabla. Lo primero de todo es comentárselo a tu nutricionista; él te dará las pautas y consejos a seguir.

Mientras estés en casa sigue la dieta, y antes de acudir a la cita come algo que esté permitido en tu régimen, como una fruta o un yogur. Y un gran vaso de agua.

–          Bebe agua y evita los el alcohol y los refrescos.

–          Sustituye la guarnición de patatas por verduras o ensaladas.

–          Evita fritos, salsas y rebozados.

–          No tomes pan ni postre.

 

  1. El mantenimiento: lo más importante de un régimen.

Parece fácil pero después de una dieta nos relajamos y nos permitimos más caprichos de lo habitual, ya que nos vemos bien. Es ahí cuando más fácil es engordar hasta recuperar lo perdido y donde tenemos que aplicar más que nunca todos los consejos que os hemos dado: conocer nuestras necesidades, adecuar los alimentos a cada ocasión y no comer por comer.

Mantener una dieta saludable de manera habitual y evitar los excesos es lo más óptimo para conseguir un cuerpo y una mente en un estado inmejorable. Si quieres conocer  las mejores y más efectivas dietas para adelgazar no dudes en contactar con nosotros.

 

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