El estrés es una respuesta fisiológica del organismo que desempeña una importante función de adaptación al medio, en la que entran en juego varios mecanismos de defensa para afrontar una situación que se percibe como amenazante; en ese momento se produce un grado de activación que aumenta la energía de la persona y le permite actuar y responder ante lo que ocurre en el entorno.

Cuando el estímulo se produce en exceso o el nivel de tensión se prolonga durante mucho tiempo, puede ser perjudicial para la salud, impidiendo el buen funcionamiento y desarrollo del organismo. Algunos problemas que pueden se pueden derivar de mantener el grado de estrés elevado, son: alteraciones en la sexualidad, en el sistema inmune, ansiedad, insomnio, taquicardias, depresión, trombosis, cambios de humor, olvidos por falta de atención, etc.

Los factores desencadenantes del estrés son diversos, son situaciones o estímulos que desestabilizan el equilibrio dinámico del organismo, como por ejemplo situaciones de amenaza, presión, aislamiento, frustración, relaciones sociales complicadas, etc. Básicamente tiene su origen en el entorno y esto va a afectar a nuestro cuerpo y nuestra mente.

No a todas las personas les afectan las situaciones de la misma forma, ni tienen la misma resistencia y capacidad para adaptarse y afrontarlas. Ya que no todos le ponemos la misma emoción a las imágenes que vemos o a las cosas que nos ocurren.

El estrés es muy común en el área laboral sobre todo en los puestos de mayor cargo y responsabilidad, ya que requieren de mayor dedicación y exigencia. Se produce cuando el trabajo supera la capacidad, necesidades o recursos del trabajador.

El estrés tiene mucha influencia en problemas con el peso y la comida. Todos hemos oído he incluso padecido la típica frase de “a mi me engordan o ….me adelgazan, los nervios”

El aumento de peso, en estos casos, se manifiesta como grasa abdominal ya que la respuesta del estrés aumenta la producción de la hormona cortisol que hace que se libere el glucógeno almacenado.

Por el contrario hay personas a las que el estrés les produce pérdida de apetito y por lo tanto pérdida de peso. En estos casos, el estrés es el causante de que la glándula tiroides esté hiperactiva y aumente la tasa metabólica que hará que se quemen calorías a un ritmo superior a lo normal, afectando al ritmo cardiaco, al estado de ánimo, etc.

La anorexia y la bulimia, desórdenes alimentarios muy graves, pueden estar también relacionados con problemas de adaptación a situaciones de estrés o con gran carga emocional que lo provoquen.

Por esto si se presenta de forma excesiva o crónica constituye una enfermedad que puede alterar la vida de las personas, siendo aconsejable en este caso consultar a un especialista.

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