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Septiembre tiene un poco de Enero, porque es un mes de empezar. Volvemos de las vacaciones, los peques comienzan el cole... es un mes en el que muchas empresas comienzan nuevos proyectos. ¡Y nuestro cuerpo lo sabe!
Es el momento perfecto para crear nuevos propósitos y comenzar a incorporar ciertos hábitos que nos van a ayudar a llevar el nuevo curso lo mejor posible. ¿Qué te parece si te contamos un poco más en nuestro post de hoy?

1. Trata de dormir mejor.

En verano es muy común trasnochar, todo el mundo está de mejor humor, hay muchos más eventos y es muy apetecible quedarse por la noche a disfrutar de una buena charla. Sin embargo, tener una buena calidad de sueño es fundamental, y el mejor momento para aprovechar a dormir mejor es septiembre, que es cuando volvemos a la rutina.

Si te cuesta dormir, trata de cenar siempre temprano, alrededor de las 8-9 de la noche como mucho. Puedes relajarte antes, con un buen baño caliente o realizando algo de Yoga o de Mindfullness que te ayuden a relativizar las ansiedades y tensiones del día.

2. Elimina alimentos procesados de la dieta.

Es increíble la cantidad de “porquería” innecesaria que llevan muchos alimentos de los que vemos en el supermercado. Y no pienses que los azúcares añadidos están sólo en la bollería industrial o las galletas, una simple pizza congelada puede tener muchísimos azúcares y conservantes que sobran por completo.

Cuanto más cerca de su estado natural encuentres los alimentos, mejor. Tenemos la concepción de que estos alimentos nos ayudan a evitar tiempos de cocinar, pero el poco tiempo que realmente ahorramos no compensa teniendo en cuenta el daño que le hacemos a nuestro organismo.

3. Levántate por la mañana agradeciendo el nuevo día y la suerte que tienes.

Siempre, siempre, siempre, hasta en el peor de los casos hay algo que agradecer de nuestra vida. Por pequeño que sea. Y estos pequeños agradecimientos nos ayudan a afrontar el nuevo día desde la actitud adecuada. Al final,  la vida son dos días y cada día es un regalo. Si conseguimos ver la parte positiva de todo, seremos mucho más felices.

De esta forma, y con esta nueva actitud, poco a poco te serán más llevaderos los quebraderos de cabeza del día a dia, porque, al fin y al cabo ¡Todo es una oportunidad para aprender y conocernos mejor a nosotros mismos!

4. ¡Arréglate! Y saca tu mejor versión posible cada mañana.

No es cuestión de gustar a los demás, no te engañes. Porque siempre hay alguien al que le vas a parecer más feo o más bonito. Lo importante es gustarte a ti. Pero tienes que cuidarte, mimarte y arreglarte porque tú eres lo único que tienes.

Asegúrate de estar limpio, aseado, con ropa que te siente bien y a partir de ahí… lo que tú consideres que te sienta mejor. ¿Es sólo brillo de labios o te gusta pintarte “como una puerta”? Sólo a tí te tiene que importar. ¡Pero hazlo! Que no pase un sólo día sin que sepas que has hecho lo posible para estar como “un primor”.

5. Organiza los objetivos de cada día, y trata de cumplirlos sin estrés.

Muchas veces nos generamos ansiedad sin necesidad. Sentimos que no llegamos a todo, y muchas veces ni siquiera es cierto. Simplemente, es que tenemos tantas cosas en la cabeza “revoloteando” que no sabemos por dónde andamos.

Si cada mañana (o cada noche, cuando prefieras), escribes en tu agenda qué tienes que hacer el día siguiente, y consigues cumplirlo, podrás irte a la cama con muchísima más satisfacción. Además, te enfocarás en cumplir tus objetivos y conseguirás cumplir con más facilidad aquello que te propongas.