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La obesidad infantil es un tema que cada día preocupa más a nuestra sociedad. Dato que no es de extrañar si nos fijamos en las tasas cada vez más elevadas que existen.
En Estados Unidos uno de cada cuatro niños sufre esta enfermedad. En España, un 15 % de la población infantil la padece, situándonos en uno de los primeros puestos de la Unión Europea.
La obesidad es una enfermedad en la que intervienen muchos factores como son los hábitos de vida, el sedentarismo y la alimentación. También existe la obesidad hereditaria que, a día de hoy, no es modificable aunque ya se han descubierto distintos marcadores asociados a los rasgos que se relacionan con esta enfermedad que están siendo investigados para que en un futuro puedan ser manipulados para que el niño no sufra este problema.
Otros riesgos potenciales pueden venir inducidos por padres obesos o madres fumadoras y, como bien es sabido, la alimentación de la madre durante la gestación influye decisivamente en la salud del niño.
Estudios recientes intentan demostrar que el consumo diario de azúcares de rápida absorción como son snacks, chocolates, etc. pueden producir el aumento de peso del bebé así como la predisposición a sufrir obesidad en un futuro, aunque de momento este estudio sólo se ha llevado a cabo en animales.
Otra línea de investigación en humanos arroja datos positivos sobre el consumo de alimentos probióticos respecto a la prevención de la obesidad infantil así como la diabetes gestacional, reduciéndose hasta en un 50% en análisis clínicos.
Estos resultados no son sorprendentes teniendo en cuenta que los alimentos probióticos mejoran el sistema inmune y la flora bacteriana de la madre durante la gestación y durante la lactancia e incidiendo en la salud del bebé.
No obstante, siempre hay que tener en cuenta que la mejor forma de prevenir la obesidad infantil empieza por tener un peso adecuado antes de quedar embarazada y durante la gestación además de seguir una alimentación equilibrada que cubra todas las necesidades nutricionales. Todo ello debe estar siempre controlado por un médico especialista que nos indicará lo mejor en cada caso.

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